Las vacaciones de Abril han sido un perfecto equilibrio entre descanso y actividad.
Al igual que el año pasado, los días se han dividido entre la playa, la piscina y largas jornadas de tranquilidad. Para un Whippet, encontrar esos momentos de relajación al sol es fundamental, y este verano nos ha dejado claro que disfruta de las altas temperaturas tanto como de correr en libertad.



La experiencia en la costa ha sido muy positiva. Correr por la arena húmeda es una de sus actividades principales.
Aunque en algún momento ha tragado un poco de arena por accidente, no ha supuesto ningún problema. Sorprendentemente, las olas del mar no le generan prácticamente miedo, mostrando una gran seguridad al acercarse a la orilla.


Rutinas frescas y el descubrimiento de su juguete ideal
Para evitar las horas de mayor calor, reservamos los momentos de máxima actividad para las mañanas temprano y las últimas horas de la tarde, cuando el sol ya empieza a bajar. En esos momentos, el césped artificial de la casa se convertía en su pista de carreras particular.


Allí descubrimos, por pura casualidad, lo que se ha convertido en su artículo de juego preferido: las pelotas deshinchadas (…no os riáis).
Este objeto tan simple resulta ideal para ella, ya que la falta de aire le permite morderla, atraparla al vuelo y transportarla con total facilidad sin que se le escape de la boca.
Baños de sol y un pequeño susto en la piscina
Si algo define la personalidad de Abril es su amor por el calor. En las horas centrales del día, era habitual verla tumbada a pleno sol sobre las piedras ardiendo del jardín, completamente relajada y a gusto.



Con el agua de la piscina la relación sigue siendo distante. Al igual que el verano anterior, solo se decide a meter las patas en el primer escalón. Sin embargo, este año la precaución falló por un instante.
Debido a un pequeño descuido, cayó al agua de forma directa. No pudimos ver el momento exacto del impacto, pero escuchamos el zambullido. Al asomarnos de inmediato, ya estaba saliendo por su propio pie subiendo las escaleras de la piscina.


Salió completamente mojada, confirmando que la caída fue auténtica y recordándonos que, incluso en vacaciones, la atención debe ser constante.


Nada, todo muy bien y unos días de placer para todos


