En esta publicación me gustaría daros algunas pinceladas sobre lo que fue la llegada de Abril a casa después del viaje, su estancia durante las primeras horas en casa y todo lo acontecido como diría Don Francisco de Quevedo en La vida del Buscón.
Todo un abanico de emociones y pensamientos por descubrir
La espera había terminado. Después de algo más de dos meses, por fin llegó el día en que traeríamos a Abril a casa. Una pequeña Whippet que ya nos dejó entrever algunos detalles.
Detalles que nos hicieron recordar a Gala, pero con notas musicales distintas y muy marcadas.
El viaje a casa: Una travesía de tarde-noche
El viaje desde Pamplona hasta casa fue un trayecto largo en distancia, pero intenso en significado.
Todo estaba preparado como en las grandes novelas de Julio Verne, en el coche y en nuestros haberes. Y así fue, no faltó de nada.
La morada y no hablo de Abril
Como bien dirían en los libros de mística del siglo XVI, la morada es pues el lugar donde te detienes, donde permaneces y te demoras.
Es un lugar para quedarse y disfrutar de la vida.
Así pues, al llegar a casa nos sorprendió, porque parecía como si ya conociese la estancia de toda la vida. Llegó contenta a pesar de la desembuchada del coche.
Ahí nos dimos cuenta, que su estómago o su cuerpo es fuerte y no dejó gran huella en ella.
En casa, sola, se sirvió. Paseo aquí, paseo allá por todos los rincones del casalicio.
Cual maestresala vio los muñecos que habíamos dispuesto para ella, y sin más, cogió alguno y en fauces a sacudirlos como si no hubiese un mañana.
La cena estaba servida en palacio y ahí estaba ella, la bella doncella. Cenó con avidez y sin dejar huella en plato y tal y como mandan los tributos de la naturaleza viva, no tardó en caer.
Y no cayó por el desfiladero de Despeñaperros, fue algo más silencioso y concluyente a la vez.
El reposo y digestión del ágape lo hizo en el sofá y fue el suave sonido de la televisión y el calorcito de mi mano quien se encargó de mostrarle el camino que Morfeo ronda cada anochecer para acompañar las almas más benévolas al mundo de los oníricos.
Una oscuridad aplastante de calma acompañó la escena más temida, la noche.
Pero con grata sorpresa la obra de teatro fue aplaudida a las 5 de la mañana, hora que al parecer la dulce doncella solía aterrizar en lo que llamamos lo terrenal, lo más vital.
Al despertar
Una toma de contacto con ese sencillo y efímero lubrican matutino hizo que el Palacete Albéniz despertara al unísono. Un despertar de calorcito Whippet, acompañado de relamidos de lengua un tanto canicular pero agradable en piel. Ya me entendéis, como los buenos vinos.
No hubo mejor despertar desde hacía tiempo, que el de hoy, día 12 de Enero del 25
Gracias Daniel, gracias Raúl por querer, apreciar y cuidar de la raza Whippet.
Os dejo unas primeras fotos del aterrizaje del vuelo Abril. Vuelo que tendrá más escalas y publicaciones.
Si os apetece dejar un cometario en el formulario que veréis más abajo, ya lo sabéis…










Gracias Luis, he disfrutado muchísimo de tu narración de la hechos, los he vivido como si estuviera con vosotros. Que maravilla. Estaba hech para vosotros, por eso no os desconoce, sino todo lo contrario, y su casa estaba esperándola, todo natural. Las fotos son divinas. Abril es espectacular. Enhorabuena. Un abrazo enorme.
Muchas gracias, Susana.